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JAPONESES

En 1899, la región del Río Maipiri en La Paz fue testigo de la primera entrada de 91 trabajadores japoneses en las plantaciones de caucho. Después de esto, la región montañosa andina continuó atrayendo a más de un centenar japoneses que encontraron empleo en laminería y la construcción del ferrocarril. La Amazonia interior surgió como el segundo destino mayor para los trabajadores que también llegaron desde Perú para trabajar en las plantaciones de caucho en el noreste de Bolivia.

Entrada de Posguerra

Con la excepción de veintinueve deportados a los Estados Unidos, la Segunda Guerra Mundial tuvo poco impacto en la vida de los residentes nikkei en Bolivia. Los tratados posteriores a 1954 marcaron un nuevo capítulo de la historia de los nikkei bolivianos y la entrada masiva de colonos agrícolas desde Estados Unidos, Okinawa controlada y Japón. La necesidad de trasladar la sobrepoblación del Japón devastado por la guerra, coincidió con el deseo del gobierno boliviano de desarrollar las tierras bajas orientales en el Departamento de Santa Cruz. Con la ayuda financiera del gobierno japonés, se establecieron la Colonia Okinawa y la Colonia San Juan de Yapacaní; las dos colonias formaron comunidades diferenciadas con identidades separadas - una okinawense y la otra japonesa - que actualmente están en transición desde los inmigrantes a las generaciones nacidas en Bolivia.

Conmemorando el centenario de las relaciones bilaterales boliviano-japonesas, cuyo convenio fue firmado el 13 de abril de 1914 la aventura del desplazamiento de los primeros inmigrantes, en torno a 1899. Entonces llegaron desde el Perú 91 personas, sin un plan definido, y por ello se fueron desperdigando en parte de la geografía nacional. Algunos se instalaron en la ciudad La Paz; otros, cerca de Sorata, incorporados al rudo trabajo de la explotación de la goma elástica, actividad que más tarde continuaron en el territorio de Pando. Hacia 1910, un nuevo grupo arribó por el río Madre de Dios, recorriendo senderos poco conocidos, hasta asentarse en la ciudad de Riberalta. Ellos trabajaron persistentemente, logrando establecerse en espacios que convirtieron en habitables, abriendo sendas y en terrenos aptos para la agricultura.

Los recién llegados fueron perseverantes en sustentar -desde la discreción- los esfuerzos iniciados por los pioneros para integrarse en el nuevo lugar de residencia, aunque manteniendo sólidos lazos de contacto con sus paisanos, debido a las dificultades idiomáticas y culturales. Pese a que hubo expresiones de rechazo de parte de bolivianos, desearon siempre proyectar una imagen de honestidad y dignidad. Se afirma que "Para no manchar la imagen de los japoneses, la Sociedad Japonesa instruía a los socios que no perturbaran el quehacer diario de los bolivianos, y recomendaba que sus socios se esforzasen en el aprendizaje del idioma español".

Nunca disminuyó el sentimiento patriótico nipón. En momentos críticos para su país, desde Bolivia se hicieron donaciones monetarias para paliar los inmensos desembolsos que absorbió la reconstrucción de algunas regiones japonesas abatidas por catástrofes naturales o por desastres de guerra. La Segunda Guerra Mundial fue un tiempo de sufrimiento para el Japón, como también para sus emigrados en Bolivia. Derrotados en esa contienda bélica, tuvieron que sufrir en carne propia los castigos de los vencedores. Es así que 29 japoneses fueron entregados por el Estado boliviano a los Estados Unidos como prisioneros de guerra.

Fue el sentimiento de solidaridad de las asociaciones de residentes japoneses el que impulsó la llegada de inmigrantes de postguerra provenientes en su mayoría de Okinawa. En 1951 se obtuvo la aprobación de la prefectura de Santa Cruz para acomodarlos en terrenos fiscales, y así nacieron las colonias agrícolas de Okinawa y San Juan. El proceso de construcción de éstas fue difícil, con aciertos y errores. "Establecimiento y desarrollo de la Colonia Okinawa,"Fundación y desarrollo de la Colonia San Juan". La selva los recibió, pero mirando siempre al futuro; hoy son lugares productivos con agricultura mecanizada, cuyo artículo más representativo es el arroz y la cooperativa CAISY, que hoy lanza al mercado, entre otros géneros, el 30% de la producción nacional de huevos. Las colonias tienen hoy escuelas, hospitales y otros servicios.

San Juan de Yapacaní

un pedazo de Japón en Bolivia ABI / Santa Cruz, Herbert Herrera G. domingo, 23 de agosto de 2015 PAGINA SIETE en la actualidad cuenta con 9.191 habitantes de acuerdo al último censo.